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La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada

        "La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada" de Gabriel García Márquez explora la forma de operar del matriarcado, que funciona como una lente a través del cual funciona el patriarcado, y en su exploración, García Márquez amplifica la situación (o las situaciones) de la mujer por la voz y por la falta de esa voz. Para entender como funcionan las voces féminas y masculinas, es necesario tener una comprensión del argumento del cuento y su contexto socio-histórico / estético. Entonces es posible discutir como la voz de la abuela refleja una perspectiva maternal y masculina y como Eréndira usa la voz solo cuando es necesario.

Gabriel García Márquez y su cuento "La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada" son una parte del movimiento literario que se llama realismo mágico, y a través de una lupa, crea un mundo de mimesis hiperbólica. El movimiento literario en que García Márquez esta ubicado comenzó con Alejo Carpentier, quien fue el primer escritor que definió sus obras como "realismo mágico" (lectura 23 jan). 2001), y el realismo mágico no representa el mundo objetivo, pero presenta el mundo a través de los sueños y la hiper-realidad. Los escritores de realismo mágico valoran un estético que combina su experiencia social (lo que los europeos se llamaron la superstición y la mítica) y su idea de la belleza, que es una belleza especifica del mundo sudamericano. La historia cultural de América Latina imbuye la realidad con una mitología rica y un sistema de creencias que han sido preservados a través de las tradiciones orales represados por la cultura de las elites y ahora a través del realismo mágico. El realismo mágico ofrece al escritor una manera de representar su realidad amplificada para iluminar un mensaje.

Este cuento narra como pasa Eréndira de una esclavitud doméstica a la prostitución después de que se quema la mansión de su abuela. La abuela obliga a Eréndira a que la ayude a bañarse y vestirse, limpiar la casa, cocinar, y dar cuerda y concertar los relojes (una hazaña de seis horas). Como resultado de trabajar tanto, Eréndira tiene la capacidad de trabajar mientras duerme, y en la noche de su desgracia estaba tan cansada que deja una vela encendida. Esto provoque un incendio descomunal que arrasa la casa. La llovizna de la mañana apagara los vestigios del fuego, y la abuela explica a Eréndira, "No te alcanzará la vida para pagarme este percance" (103). Así comienza la vida de esclavitud sexual para Eréndira, joven y cándida. La abuela vende a Eréndira a todos los hombres de su pueblo. Luego ella hace un tren búho y una carpa donde vende el cuerpo de su nieta bastarda. De esa forma obtiene una indemnización para la mansión con el baño adornado de pavorreales repetidos y mosaicos pueriles de temas romanos.

La abuela esta físicamente ubicada en la posición tradicional del hombre en su familia. En su casa, Eréndira, es la empleada doméstica sin salario. Así lo describe García Márquez: "Sólo para dar cuerda y concertar a los relojes Eréndira necesitaba seis horas. El día en que empezó su desgracia no tuvo que hacerlo, pues los relojes tenían cuerda hasta la mañana siguiente, pero en cambio debió bañar y sobrevestir a la abuela, fregar los pisos, cocinar el almuerzo y bruñir la cristalería" (99). Para Eréndira, los trabajos de la casa no paran con la noche, porque su abuela sigue mandando hasta en sueños. Mientras trabaja Eréndira, la abuela pierde todo el DIA "cantando en falsete para sí misma las canciones de su época" (101). De su trono poderoso, la abuela, como hombre, malgasta la vida de Eréndira porque la trata como una sirvienta mientras se esconde bajo la cortina de una madre.

Aunque parece como una matriarca, la abuela usa su voz poderosa para propagar el patriarcado. Cuando actúa con Eréndira como una madre, sus palabras son una mezcla de interés maternal y del malvado patriarcado. En cada oportunidad, la abuela intenta romper la paz que Eréndira encuentra en medio de su trabajo: "En el momento en que le servía la sopa, la abuela advirtió sus modales de sonámbula, y le pasó la mano frente a los ojos como limpiando un cristal invisible. La niña no vio la mano. La abuela la siguió con la mirada, y cuando Eréndira le dio la espalda para volver a la cocina, le gritó: 'Eréndira.'" (100). La abuela siempre manda a Eréndira, y no vale su nieta bastante para preguntarle nada sobre como está ella. Después del fuego y su esclavización corporal/sexual, la abuela le permite a Eréndira dormir solo después de estar segura que su nieta va a desmayarse de sueño (114-115). Eréndira, quien habla solo cuando tiene que hablar, dice a su abuela, "me estoy muriendo" (115) antes que la abuela le permita descansar. Su nieta queda casi muerta antes de que la matriarca le autorice una descanso y reposo, y la abuela nunca muestra interés maternal hacia Eréndira.

Como resultado del ma-patriarcado en que vive, Eréndira usa su voz sólo cuando tiene que hablar; para ella, la voz es un utensilio necesario para vivir, y no es un adorno placentero o una manera de expresar sus deseos. Después de su descripción física, la primera característica de Eréndira es que, "nunca hablaba si no era por motivos ineludibles" (97). Disimilar frente a su abuela, la presencia de Eréndira es evidente por su trabajo y no su voz. Eréndira usa su voz para contestar las ordenes de su abuela: "'Plancha toda la ropa antes de acostarte para duermas con la conciencia tranquila.' 'Sí, abuela.' 'Revisa bien los roperos, que en las noches de viento tienen más hambre las polillas.' 'Sí, abuela'" (101). Incluso después de la fundación de la empresa itinerante, Eréndira contesta a su abuela con una oración simple "'Con el tiempo que te sobre, lava la muda sucia de los indios, y así tendremos algo más que descontarles la semana entrante.' 'Sí, abuela' dijo Eréndira" (140). La falta de voz indica la ausencia de la mujer en el mundo que crea la abuela. Eréndira no dice nada no porque no tenga palabras o ideas para compartir, sino  porque ha sido enseñada a no hablar sin razón. En un patriarcado, la única razón para la voz de la mujer es hablar en repuesta a una pregunta o una orden. Cuando Eréndira se escapa del patriarcado de su abuela, habla libremente con Ulises; ellos tienen conversaciones:

- Ahora no quiero que te quedes- dijo.

- Sólo entré para mostrarte esto- dijo Ulises-. Fíjate.

- Rompió una naranja con las uñas, la partió con las dos manos, y le mostró a Eréndira el interior: clavado en el corazón de la fruta había un diamante legítimo.

- Estas son las naranjas que llevamos a la frontera- dijo.

- ¡Pero son naranjas vivas!- exclamó Eréndira. (135)

La duración y ternura de sus palabras contrasta sorprendentemente con los intercambios entre Eréndira y la abuela. Porque vive con su abuela en un patriarcado propagado por su abuela y creado por la sociedad mercantil, Eréndira no puede parecer teniéndolo a escondidas, con su amante, habla con una voz desatada.

La abuela ha vivido la vida de sometimiento al patriarcado en que pone a su nieta, y en tomar la posición de poder patriarcal sobre el cuerpo de Eréndira, vacía la vida de la mujer cándida. Según la historia de los indios, "Amadís, el padre, había rescatado a su hermosa mujer de un prostíbulo de las Antillas, donde mató a un hombre a cuchilladas, y traspuso para siempre en la impunidad del desierto" (99), y crea una situación irónica, porque le coloca en el lugar más amplio y al mismo tiempo, más cerrado del mundo. Pone su hermosa prostituta escamoteado al matrimonio en medio de  nada donde la impunidad no es posible de evitar. Después de que se quema la mansión, el primer recurso que se le ocurre a la abuela es  vender la virginidad de su nieta, y podría ser una replicación de lo que paso a ella sí misma. Antes del fuego, la abuela pasa sus días pensando y cantando de los días pasados, y después, vuelve a su juventud a través de la vida y el cuerpo de Eréndira. A Eréndira, la abuela le dice, "No te puedes quejar . . . Tienes ropas de reina, una cama de lujo, una banda de música propia, y catorce indios a tu servicio. ¿No te parece espléndido?" (148), pero de verdad, lo que Eréndira tiene es lo que la abuela tuvo y quiere tener otra vez. Durante dos décadas, la abuela domina todas las acciones de Eréndira hasta el punto que Eréndira decide que la muerte de su abuela es la única repuesta a su situación insoportable e interminable. Con la mayoría de sus años gastados en la prostitución, "cuando [Eréndira] se convenció de que estaba muerta su rostro adquirió de golpe toda la madurez de persona mayor que no le habían dado sus veinte años de infortunio" (162). Años sacudiendo las alfombras y más tiempo desperdiciado en la cama ambulante resultan en la creación de una Eréndira que corre por algún lugar desconocido sin dejar ningún rastro; corre en la dirección opuesta al patriarcado.

        En "La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada," Gabriel García Márquez examina la situación de la mujer latinoamericana a través de la ampliación de la voz patriarcal y el silencio de la voz femenina. La abuela actúa como el hombre de la casa, y después de la destrucción de su mansión, vuelve a la única manera de sobrevivir que sabe: la prostitución. De esta manera, la abuela es también una mujer del sistema, pero tiene poder sobre la vida de Eréndira. Así es el hombre-dueño de Eréndira, y no tiene que vender su propio cuerpo. Eréndira, como mujer buena del patriarcado, habla sólo en repuesta a su abuela, pero desarrolla una relación con Ulises que le informa de la posibilidad de vida sin el patriarcado y sin la abuela. En fin, Eréndira encuentra su propia voz; la usa para conseguir la muerte de la abuela, y después empiece a correr opuesto al patriarcado, "ninguna voz de este mundo la podía detener" (162).

Reseña proporcionada por: Dr. Carlos López

Búscalo en Biblioteca con la Clasificación:

 C863.4 G216i 2000

Título: La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada. 
Autor: García Márquez, Gabriel, 1928- . 
Pie de Imprenta: México : Diana, 2000. 
Descripción: 157 p. 
Materia: 1.Novela colombiana -- Siglo XX.  2.Cuentos colombianos -- Siglo XX.  3.Literatura colombiana -- Siglo XX. 
ISBN: 9681317084 
Fecha de Publicación: 2000.

 
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